miércoles, febrero 27, 2008

Bienvenida la rata

Mi experiencia sobre territorio chino no abarca mucho en extensión ya que sólo he vivido en el sureste del país en la provincia de Zhejian donde incluyo la ciudad de SHanghai. Desde la metrópoli me moví hacia otras pequeñas ciudades como Hangzhou, Suzhou, Nanjing, Xian…. Viajé hasta la antigua colonia inglesa, Hong Kong en la provincia de Guang Dong. Y ahora me encuentro en el noreste del país en la Beijing.
Bueno no precisamente en la ciudad de Beijing sino en el distrito de Fen Shang que se encuentra a una hora y media en autobús de la capital china.
Y como decía aunque territorio me queda mucho por explorar, puedo afirmar que a lo que a la línea temporal se refiere he vivido durante casi todos los meses del año en el país y eso incluye los tres grandes periodos estivales de la nación: el festival de octubre, el año nuevo y la fiesta de mayo.
Los chinos, currantes como nadie que al primer halo del alba desempolvan sus utensilios y montan sus estantes de comida, ejercitan sus músculos en parques y hacen rodar la maquinaria nacional, durante estas fechas, se paralizan.
Los de fuera vuelven a sus hogares, las casas se limpian y en las casas, purificadas se reúnen para cocinar baozi. Si aún no lo había mencionado, la comida está necesariamente ligada a la vida nacional. Todo es comida y bicicleta.
Pues a lo que iba. Se ha estrenado el año de la rata. Los nacidos bajo el influjo de este animal están caracterizados como inseguros, generosos, perezosos y sociales.
Este invierno está siendo el más frío. No se recuerdan temperaturas tan gélidas en 50 años y consecuentemente muchas de las vías de comunicación del país se han visto colapsadas y medio país se ha paralizado. En Shanghai nevó y en Beijing la media diurna fue de -10.
Y todo se cierra. Algunos de los servicios públicos se minimiza y el ritmo frenético de la nación se suspende. Los restaurantes, establecimientos de venta de bienes de consumo como tabaco o comida se cierran. A nadie le sorprende este comportamiento por lo que los días que preceden a la gran fiestas, se forman grandes colas y el ya de por sí tumulto de gente se multiplica.
Toda esta gente que por delante tiene tres días oficiales de stop, celebran su descanso lanzando fuegos artificiales o artificios de fogueo. El estruendo de las Fallas es poco comparable al rugido que envuelve durante estas fechas a todos los rincones de China. Aunque tres son los días oficiales de descanso, la celebración del Año Nuevo se alarga durante 20 días durante los cuales los fogueos se apoderan de las aceras y por la noche las luces de colores dominan la penumbra de la oscuridad.
Y el otro pasatiempo son las ferias. Todo pueblo que se precie tiene su feria anual en la que los gitanos inundan con sus caravanas las plazas mayores y en cuestión de horas montan atracciones de ocio. Pulpos, camas elásticas, tiro de escopeta, tómbolas, circos ambulantes…pues en Beijing el parque más amplio en extensión que hay en el centro de la ciudad alberga la más colorida y concurrida feria que jamás he visto.
Millones de familias, lo técnico sería decir que pasean sino fuera porque es imposible con la cantidad de cuerpos que se amontonan por metro cuadrado, lo específico es decir que se esquivan, se golpean mientras sus piernas intentan realizar ese movimiento mecánico que consiste en caminar.
El fin es adquirir alguna ruidosa traca, o comprar alguno de los singulares sombreros que cuelgan de los barrotes de hierro de algún puesto, regalar una flor o como no, comer alguna rareza culinaria de alguna provincia remota del país. Tiburón, escarabajo o pequeños pajaritos fritos son alguno de los manjares que se ofertan en el corredor culinario.
Y para quitar el apetito se puede presenciar el espectáculo de encantamiento de reptiles, con la mujer bicefálica….Como se dice el show acaba de comenzar!!!!!!!!!

viernes, febrero 08, 2008

TIAN´AN MEN


Plaza de Tian´anmen (Puerta al cielo)
Blood debts must be repaired in kind no longer the delay, the greater the interest.
(Lu Xun escritos tras la massacre de de 1928)

Chinese story is about to turn a new page. Tian´men Square is ours, the people’s and we will not allow butchers to tread on it. (WUer Kaxi, student may 1989).

Hablar de Beijing es hablar de la plaza de Tian´anmen. Ubicada en el centro de la ciudad abarca un área de 440 mil metros cuadrados y mide 880 metros de norte a sur y 500 metro de este a oeste. Al norte de la Plaza esta la Tribuna de Tian´anmen, en medio de ella, el Monumento a los héroes del Pueblo, en el sur el Salón Memorial de del Presidente Mao y más al sur la Puerta Zhengyang y la Torre de las Flechas. Todo este conjunto es la entrada principal a la ciudad imperial en la disnatías Ming y Ping. Aquí se celebró la ceremonia de la Proclamación de la República Popular China en 1949.

La historia de la plaza de Tianmen está repleta de conflictos. Se puede considerar que se diseñó como un espacio en el que las masas pudiesen declarar su lealtad y fidelidad hacia la causa de la nación, pero durante el siglo XX, la plaza se convirtió en el espacio predilecto por el pueblo para demostrar su disensión; al principio de siglo contra la ocupación extranjera y al final del siglo contra las políticas nacionales.
El tratado de Versalles fue el detonante de la primera de las revueltas. En mayo de 1919 más de 3.000 estudiantes se reunieron en la plaza con el fin de protestar ante los términos del tratado que ponía fin a la I Guerra Mundial. EN virtud del armisticio los japoneses podrían ocupar las antiguas concesiones alemanas en China. La nación china que había participado en la guerra mediante el envío de ciento de miles de trabajadores que ocuparon el lugar de las tropas franceses e ingleses consideraba esta medida como un ultraje, una indignación.
Las protestas del 4 de mayo e 1919 marcaron el inicio de la dificultosa modernización de China. Durante los turbulentos años de 1920 la plaza de Beijing fue nuevamente ocupada en protesta a la masacre de Shanghai en manos de tropas inglesas. Posteriormente en 1926, una nueva protesta en contra de la débil respuesta del gobierno chino tras la derrota japonesa. Todas las manifestaciones del pueblo para demostrar su desencanto político fueron fustigadas mediante el uso de fuego.
En 1976 tras la muerte del primer ministro chino, Zhou Enlai miles de seguidores se reunieron sin aprobación del gobierno en la plaza desde donde proclamaron la democracia y la libertad artística en el país. Pintadas sobre las milenarias paredes de la Ciudad Prohibida gritaban Democracia.
Diez años después en 1986, nuevamente miles de personas se reunieron en la plaza para demostrar su apoyo a los estudiantes y demás grupos que exigían al Partido el derecho a celebrar elecciones democráticas. Este actuación fue la semilla que germinó con los movimientos de 1989, desgraciadamente conocidos como la masacre de Tian´anmen. Durante los meses de mayo y julio miles de personas se reunieron en la plaza para reclamar más rapidez en las reformas políticas y protestar contra la lacra de falta de libertad y corrupción en la que estaba sumida el país.
Frente a la tumba de Mao se esculpió una Diosa de la libertad que portaba una antorcha y se convirtió en el símbolo de la revolución.
El miedo del gobierno a ser humillado por su propio pueblo le forzó a declarar la ley martial el 20 de junio de 1989. Los tanques comenzaron a cubrir las calles y los disparos en el cántico del paseíllo.
Nunca sabremos cuantos inocentes fueron asesinados. Aún hoy cientos de personas continúan encarceladas. Y sus preocupaciones, aún siguen sin arreglarles.
La historia es caprichosa, y la Plaza de Tian´anmen, es hoy por hoy lugar de peregrinajes. Aquellos que acuden a la tumba de Mao, a venerar su hazaña, y aquellos muchos otros que postran flores frente al monumento levantados en memoria de los caídos en la masacre, el obelisco de 33 metros de altura. Sea como sea, no se respira tranquilidad, mucha sangre ha sido derramada sobre ese cuadrado.

ARRIVÉ A BEIJING



Me encuentro en Beijing. Congeladita. Vivo bajo una temperatura media de -10 grados Cº. Fue difícil cuando arrivé a la ciudad pero ahora que ya son dos semanitas y media mi cuerpo se ha acostumbrado y cubrirme con cinco mangas o cinco capas se ha convertido en un movimiento natural. Es el invierno más gélido de China en 50 años, y aquí estoy, a punto de despedir el año del cerdo y dale la bienvenida al año de la rata. La ciudad ruge. Cientos de ruidos de cohetes y fuegos artificiales son la banda sonora de la ciudad durante estos días.
La nieve y el viento han bloqueado las comunicaciones a lo largo del país, en Shanghai nieva, en el sur se congelan y yo aquí en el norte me visto como para esquiar.
Pero hablemos de Beijing: la capital de la República Popular China.
Beijing tiene una población 11,68 habitantes repartidos sobre 17 mil kilómetros cuadrados dividida en 18 barrios. Se conoce como una de las antiguas capitales chinas, con profundas raíces históricas y culturales. Fue nombrada capital durante el reinado de las Dinastías Jin (1115-1234), Yuan (1279-1368), Ming (1368-1644) y Qing ( 1644-1911). De ahí el amplio vastazo cultural que conserva, aún la ciudad. La Ciudad Prohibida, popular conjunto de palacios imperiales. La Gran Muralla, una de las ocho maravillas del mundo. El Templo del Cielo, uno de los mayores altares concedido como lugar de sacrificio. Las 13 Tumbas de Ming, gran necrópolis. Los suburbios de la ciudad, lejos de ser espacios olvidados que crecen a espaldas de la ciudad, son paisajes naturales, aldeas bucólicas, estanques y cascadas…Y hoy por hoy, Beijing por definición es ciudad en construcción. Cientos de esqueletos de hormigón se levantan en la ciudad que a golpe de derribamiento creando una enorme metrópoli moderna entre tanto recuerdo milenario. Ya no son palacios ni templos lo que los nuevos mandatarios de la ciudad construye, sino altos rascacielos que se convierten en nuevas puertas hacia el cielo.

lunes, mayo 07, 2007

Y qué es TOKYO

Comencemos por un pequeña introducción geográfica y política, sólo para ubicarnos y acercarnos vagamente a los orígenes de esta ciudad que aún no se cómo calificar, si ordenada o extrema, moderna o tradicional, complicada pero nunca simple o aburrida. Y es que ofrece todo y más: lo superllamativo, lo hipertrangresor, lo megatecnológico y sugiere profundidad, meditación y serenidad.
Sobre el este de la Isla de Japón cerca del Pacífico place la ciudad-capital. Suena a Samurais, a Geishas, a Emperadores, a Kimono, a Ryokan, a Sasimi, a Bushido, a Gotanda y a Shibuya, huele a Ciruelo y sabe a Sake.
La historia de Japón es contacto con otras culturas, la china y la coreana son la base de su pasado, y las relaciones con Occidente en el S XIX determinaron su carácter imperialista. Con la Restauración Meiji se inaugura una etapa de aperturismo territorial, industrial y del saber. Se enfrenta a China, a Manchuria y a EEUU. Sufre el bombardeo atómico y tras un periodo oscuro consigue recuperarse y prosperar convirtiéndose en una de las superpotencias mundiales.
Hoy Tokyo es una teleareaña de experiencias de la que cuelgan costumbres inverosímiles. Subirte en una montaña rusa instalada en el centro de la ciudad y ascender más allá de las azoteas de los edificios. Dormir en un hotel cápsula con espacio suficiente para tumbarte pero no para introducir tu equipaje. Pasear por Shibuya y clasificar las tribus que pasean rebuscando entre los mercados complementos con los que adornarse. Flipar con salas de juegos de tres pisos con máquinas que brillan y suenan en cada esquina. Observar desde la torre Rippongy la concentración de edificios y bloques de cemento. Sortear atunes y pulpos en el Mercado de Tsukijy. Y por supuesto, equivocarte de línea en el Metro.
Tokyo es grande. Al igual que su Metro que es enorme y por el subsuelo y la superficie circulan tres compañías ferroviarias distintas y se cruzan muchas líneas. Aunque no es barato es el modo más práctico de moverte por la ciudad y agudizar el sentido visual para ver no pasar de largo ante las indicaciones. No te extrañe si en tu intento de alcanzar la líneas tienes que atravesar centros comerciales, salir a la calle y distintos billetes dependiendo del número de compañías que operen para llegar hasta tu destino

4 Road Chome vacío


Muchos son los tópicos que describen a la ciudad de Tokyo: su admirable y moderna arquitectura, sus impolutas calles, la afabilidad y correción de sus gentes y como no la telearaña de líneas suburbanas. Aunque, de todos los tópicos, el más arraigado es la marea de gente que diariamente cruza la calle desde una esquina a la otra. Esta imagen filmada en tantos filmes ocurre en el distrito financiero y comercial de Ginza, sobre la 4 Chome intersección. Casualidades del momento, decidir viajar a Tokyo durante la Golden Week ofrece un paisaje distinto y opuesto, un paisaje insólito y poco frecuente en el que no hay almas que crucen ni empujadores que te impulsen hacia e interior del vagón.

martes, abril 17, 2007

Cómo ahorrar y gastar en Shanghai



La esquina donde Oriente abraza a Occidente

Cuando Deng Xiao Ping subió al poder tras muchos años de ostracismo maoísta, decidió que China debía “abrir las ventanas para que aire fresco pudiera entrar”. Desde que pronunció esas palabras hasta hoy han pasado casi tres décadas y de la China comunista de la Revolución Cultural quedan escasas huellas, que se borran cuando caminas por la ciudad de Shanghai.

Convertida en uno de los centros financieros y económicos más importantes a nivel mundial, en la Gran Shanghai, puedes evitar sentirte en Oriente, siempre y cuando tengas la cartera llena de billetes o por lo contrario, adaptarte al modo de vida, y vivir como si tu sueldo mensual fuese poco más de 100 euros.
Dinámica y cosmopolita la urbe crece vertiginosamente gracias a las turbias y transitadas aguas del río Huang Pu que dividen la ciudad en dos, Puxi y Pudong. En aquellos primeros años de esplendor shanghanianos, durante la primera década del siglo XX, los extranjeros que se asentaron sobre el bulevar que recorre el muelle peatonal al que pusieron el nombre de Bund pero los chinos llaman wai tan, sólo veían al oeste de sus aguas, fango. En esa zona pantanosa de la ciudad, en sólo quince años se ha levantado una urbe financiera plantada de rascacielos modernistas que superan los 200 metros de altura y aloja a casi dos millones de habitantes. Poco se parece a la herencia colonizadora de Puxi donde edificaciones bajas de estilo neoclásico y art decó muestra la riqueza e influencia cultural que vivió en Shanghai.
Alojarte en el hotel más alto del mundo y observar desde más de 400 metros de altura el skyline de Shanghai es uno de los atractivos que te brinda Pudong. La Torre Jin Mao se aligera en el piso 87 a través de un vacío central con forma cilíndrica que hasta la planta 53 rompe la monotonía de oficinas del inmueble para albergar el Gran Hotel Hyatt de cinco estrellas. Para una vista a pájaro de la ciudad, no es un mal comienzo una visita al bar Cloud 9 en el piso 87 del Hyatt y, aunque cuesta dar con el emplazamiento exacto ya que hay que recorrer varios pasillos hasta alcanzar el lounge-bar, una vez en su interior pareces haber alcanzado el cielo. Luces tenues, música delicada, sillas de cuero, servicio competente y cercado acristalado, si bien la obligación de gastarte al menos 140 RMB y 15% de servicio, (inusual en China) evita el gentío de quien sólo van a mirar y no a consumir, concediendo al bar un ambiente de hombre de negocios con gin tonic post reunión. Aunque, tal vez, la espesa neblina que, consecuencia de la contaminación envuelve a Shanghai, impida visualizar la superficie de bloques horizontales. Recuerdo que cuando llegue, en septiembre, a pesar del calor inaguantable y húmedo, el cielo, jamás era azul, siempre teñido de gris, el que sería el color de la ciudad sino fuera por las luces que diariamente engalanan los edificios hasta las casi medianoche.
A la otra vera del río Huang Pu, sobre la calle Fu zhou, se encuentra el Hostal Capitán. Aunque no de los más económicos un buen lugar donde pernoctar por un precio razonable en la ciudad. Simulando un barco de carga que surca las aguas del río, por 70 RMB compartes camarote y descansas sobre una litera. Subes a la cubierta y en el 5º piso está lo mejor del lugar. Una buhardilla al aire libre desde que, ahora son el Hyatt, la Torre de Oriente y el distrito de Lui Jia Zui lo que vislumbras, mientras el sol y una cierta calma consecuencia del vaivén de las aguas del río parecen trasladarte a cualquier chiringuito del sur de España.
Pero si realmente busca experiencia china, donde la comunicación suponga cierto juego de mímica y estés en el corazón de Shanghai pagando por una cama poco más de tres 35 RMB la noche, entonces el sitio es el Hostal Ming Town Etour, situado en la Jiangjing Lu, sólo a cinco minutos de la Plaza del Pueblo. Aunque la fachada, con un cartel luminoso en tonos azules que te ubica, está deteriorada, arcaica y un tanto ruinosa, el interior es confortable, incluye aire acondicionado en el dormitorio, una sala con acceso a Internet y una mesa de billar.
Pasear por las bulliciosas calles de Shanghai es el único modo de impregnarse del olor de la ciudad, del ruido de las bocinas de los coches y motocicletas, en definitiva, del caos que supone la vida con catorce almas que a diario hormiguean por la ciudad.
Desde La Plaza del Pueblo donde en otro tiempo anterior a la Revolución Cultural de Mao se disfrutó de las carreras de caballos sobre el hipódromo, prohibidas por el régimen por su carácter de pasatiempo frívolo, existen dos alternativas para bajar al muelle. La primera de ellas, si cabe la más agitada y escandalosa pero a la vez más vivaz, y que es representativa de la transformación de la ciudad en los últimos años es bajar hacia el sur por Nanjing Lu. Al anochecer, sus luces de neón se convierten en la estela de miles de almas que, influenciados por grandes carteles de colores que golpean al unísono del rozamiento de las máquinas contadoras de billetes de 100 RMB, vacían sus bolsillos entre boutiques internacionales de moda, departamentos comerciales, puestos de seda, tiendas de té, café y multinacionales de comida rápida al estilo occidental hasta, alcanzar el malecón y toparse con la arquitectura colonial de aquel primer esplendor de la ciudad.
La otra es deambular por Fu Zhou Lu donde un enjambre de casitas bajas de donde en vez de rótulos de neón y pantallas se cuelgan ropas y sábanas, y en vez de pararte frente a escaparates puedes visitar la librería más grande de Shanghai y sentarte sobre las escaleras mientras ojeas planos antiguos de la ciudad y confirmas el vertiginoso desarrollo de la metrópoli.
Donde antes se reunían hombres de negocios que jugaban al polo y al tenis mientras la otra realidad china eran los fumaderos de opio y un mundo de oscuro donde los gánsters hacían contrabando con mujeres, ahora se levantan complejos de los más chic y moderno. En Guan Dong Lu 17, una antigua casa de 1908 reconstruida por el arquitecto Michael Graves, está el conjunto de restaurantes de 3 on The Bund, exponente de lo que no es China en Shanghai. El tercer piso alberga la Galería de Arte Shanghai, un espacio de diáfano y amplio donde se exhiben trabajos en su mayoría de artistas chinos contemporáneos. En el cuarto piso JG, del chef francés Jean-Georges sirve comida francesa contemporánea; en el sexto Laris ofrece todo tipo de mariscos importados bajo el mando del chef australiano David Laris; subiendo hasta el Whampoa Club, el chef Jereme Leung, interpreta nuevas delicatessen al estilo oriental, y el séptimo piso alberga la New Heighst, desde donde se disfruta otra bella vista de la ciudad cuando al atardecer, el horizonte se envuelve de destellos y luces. La exclusividad de la vista tiene un precio, el restaurante cuenta con dos cúpulas a modo de salones privados con mayordomo propio que si el gasto es elevado permite alquilar una estancia para dos personas, u otra mayor para seis, donde es habitual el cierre de negocios.
El Third Degree, un lounge más informal se encuentra en el último piso. Y después de comer, beber, y fumar, es tiempo para relajarse en las instalaciones de uno de los spas más elegantes y exquisitos de la ciudad, el Evian Spa. Si la frivolidad lo permite y la cartera no tiembla, en el bajo del edificio se aloja la casa de moda italiana Armani y, una de esas americanas, que dicen sienta como un guante, le harán sentirse como el protagonista de Misión Imposible III. Aunque cuando salga de ese paraíso se tope con cuatro mujeres y sus niños en brazos que suplican algo que comer, o algo que vestir y ya como un dandee bajando por la calle, suelte un “mei you”, no tengo.
A sólo unos pasos de 3 on the Bund, otro espacio M on the Bund (Guang Dong Lu 20), compite con contar con las despilfarradoras carteras y servir botellas Dom Perignon. En el 7º piso se encuentra el restaurante de comida europea y mediterránea conducido por Michelle Garnaut. En el sexto, Glamour Bar, un “lounge” al estilo neoyorquino donde una vez abandonado el ascensor de acceso, una barra de cristal ovalada en el centro y copas cual gotas de agua cristalina, cuelgan del techo. Sillones aterciopelados malvas, morados y verdes en forma de buñuelo con cojines, y pequeñas mesas de cristal, son el entorno donde suena música en directo y se reúnen caras guapas. Aparte los domingos se celebran coloquios sobre arte, gastronomía y literatura pago previo de 50 RMB.
Aunque visitar Shanghai, no tiene porque convertirse en un castigo para tu cartera sin sabor a China. Andar la ciudad es sinónimo de conocimiento y una vez conocido el distrito de Huang Pu que equivale a pasear por la calle Montaigne de París o la calle Serrano de Madrid exploremos ahora al Rabal barcelonés.
Experiencias gastronómicas exóticas en puestos ambulantes, sorteando bicicletas y baldes con cangrejos, tortugas y pescados, donde las tripas se limpian sobre la rúa y las entrañas del pescado compiten por ocupar la misma superficie que esputos con el consiguiente sobresalto de quien transita la calle por primera vez, es el paisaje de Wulumuqi Lu: la arteria de entrada desde Jin An hacia la concesión francesa.
Transitada a cualquier hora del día, llena de restaurantes donde elegir un plato se convierte en un juego entre tanta especialidad culinaria desconocida, es entonces cuando, aquello de que una imagen vale más que mil palabras se convierte en el único rasgo de decisión. Inmersos en la cultura visual, la mayoría de los establecimientos ofrecen instantáneas donde visualizar los platos donde los ingredientes forman un festival de colores: rojos, verdes y amarillos tintan los alimentos convirtiendo la decisión un juego de parchís donde no sabes que ficha llevarte a la boca. China es grande e igual de amplia y variada es su oferta culinaria. El norte se caracteriza por platos salados mientras el que el sur prefiere alimentos dulces, en el este los condimentos agrios y en el oeste los picantes.
Dos son los platos por excelencia de Shanghai es el “dongpo rou”, tiras de cerdo aliñadas con vino de Shao xing y “da zha xie”, cangrejos peludos servidos con salsa de soja, vinagre y jengibre y aliño de vino caliente nuevamente de la región de Shaoxing. La cocina de Sichuan también es muy célebre en la ciudad, imposibles de digerir sin ayuda de un ping Thing Dao, la cerveza china por excelencia dado el abuso de “hua Jiao”, guindilla. En los números 168 y 210 de Wu lu mu qi Zhong Lu, puedes degustar estas dos variedades.
Al recorrer toda la calle no dejas de toparte con puestos móviles de verduras, hortalizas, legumbres, flores y utensilios de menaje. Y un poco antes de llegar al cruce con Fuxing Lu, un pequeño mercado, cai chang, hace las delicias de los paladares más a atrevidos. Material freso, tan fresco como que está vivo; aquí encontrarás tortugas, rana, pescados, y carnes, que son matados en el instante para que te los lleves y los cocines. Otra opción durantes los fríos días de invierno son los puestos de ma la tang que, consiste en hervir verduras, hortalizas, bolas de pescado y carne en agua y posteriormente, a esa sopa se le añaden condimentos picantes. Y para los clásicos las bolas de masa hervidas, jiao zi y bao zi, rellenas o la pasta oriental: mian tiao. Todos estos menús cuestan menos de 10 RMB, dependiendo de la cantidad.
Hay dos modos de irse de comprar, el primero tirando de tarjeta de crédito en establecimientos con aire acondicionado y un dependiente a tu disposición o, con mucha paciencia, deambular y toquetear por mercados hasta hallar la prenda u objeto preciado.
La mayoría de las grandes marcas internacionales se encuentran en las calles y centros comerciales de Nan jing Lu y Huai Huai Lu, o el complejo turístico de Xin tian di que se compone de una serie de avenidas y construcciones de piedra simulando la antigua arquitectura china donde se alojan tiendas, centros comerciales, cines, restaurantes, bares y pubes. La segunda de las opciones está dispersa por la ciudad. Donde en un tiempo estuvo el mercado de Xian Yang (detrás de la boca de metro de Shan Xi) ahora hay un solar ocupado por ocho grúas. Pero aún así es fácil al caminar por la zona y toparte con personas que al grito de “Lady: watch and bags”, llaman tu atención. Si los sigues te llevan a unos pisos francos, de escaleras estrechas, 15 cm a lo sumo, y techos bajos. Una vez dentro, te muestran un escaparate de bolsos, carteras y gafas originales de las grandes marcas a precio mucho más asequibles que éstas. Las adquisiciones te la llevas en una bolsa de plástico, por supuesto, negra, para evitar que se descubra el interior. Las imitaciones baratas, de mala calidad que se ven sobre bicicletas oxidadas en pijamas de dormir, las encuentran en el mercado de Fengshan, en Nanjing Lu, o en el bajo de la parada de metro de Museo de Ciencia y Tecnología. Aunque si lo que quieres es moda china asequible, el lugar es el mercado de Qipu Lu, donde hay tres edificios de ropa en la intersección de Henan Lu con Qipu Lu. En el interior jóvenes shanghanienses en salones de manicura y peluquería; pegatinas, zapatos, maletas; cualquier tipo de artículo puedes conseguir entre estas paredes, incluso unos lunchacos a pesar de ser considerados en algunas partes de Europa, armas blancas. Dependiendo de tu habilidad para el regateo, puedes conseguir gangas por 20 RMB. Y en el exterior, bullicio y vocerío de mujeres que venden perlas falsas, hombres que te agarran del brazo para enseñarte su mercancía de imitación, niños en la calle haciendo acrobacias; este es un lugar donde aparte de comprar, el viajero descubre a aquellos que en cuanto tienen ocasión salen de China para montar sus almacenes.
Esta urbe que a principio del siglo XX era una pequeña ciudad de provincias, en la década de los años 20 y 30 fue morada y escenario sobre el que se asentaron los escritores de la Edad de Oro de la Literatura Moderna China. Las letras se estamparon por sus calles, y fue la escena de reunión de literatos con frescas y vibrantes influencias extranjeras que se reunieron en Duo lun Lu al norte de Sichuan Lu. Sobre ella pasearon Mao Dun autor de Zi ye (Medianoche), Lu Xun, Eileen Chang. Una estrecha circunvalación donde está prohibido el acceso de vehículos, y a sendas veras crecen árboles, lo que dota al paseo de cierta tranquilidad, idónea para leer, visitar las casas de escritores y sentarte en una Casa de Té, mientras corren los niños, pasean los ancianos o simplemente, el tiempo ajeno al desarrollo metalúrgico de la ciudad que brota a sus espaldas, se evapora. Al inicio de esta singular calle está el Museo Duo lun donde se exhiben interesantes trabajos de artistas contemporáneos. Y no muy lejos de allí, el Parque de Lu Xun que cuando despuntan los primeros rayos del alba, se reúnen octogenarios hábiles a practicar movimientos del arte milenario del tai-chi.
Aunque por defecto la capital del arte Chino es Beijing, Shanghai, tímidamente ofrece espacios para la promoción de nuevos creadores chinos. Al norte del riachuelo Su zhou, esta Mo gan shan Lu, donde puedes pasear y hablar con los artistas mientras esperan a que se seque su obra en lo que fuera un complejo industrial y ahora son más de una treintena de talleres y estudios donde es imprescindible asomarse para percibir las nuevas corrientes artísticas. Todos los sábados en uno de estos espacios, Bandu hay conciertos de música tradicional china. Buena ocasión para oír el di-zi (flauta travesera), la pi-pa (laud de cuatro ruedas) o el sonido celestial del gu-qin (viola de dos cuerdas). Todas las actuaciones son gratis, por lo que se recomienda llegar con tiempo suficiente si no quieres disfrutar de la armonía de los sonidos líricos chinos desde fuera del local, lo que supone perderse la dificultad con la que manejan los instrumentos donde el tono es más importante que la melodía, y antiguamente la equivocación podía significar la caída de una dinastía.
“Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones” No importa cómo viajes a Shanghai, sólo que la conozcas.

Pinceladas sobre la Antigua China

No es necesario recordar a estas alturas lo vasto que es el territorio chino ni la riqueza de su cultura ni la variedad de expresiones de ésta. Pero tras visitar el Museo de Shanghai en el centro de la Paza del Pueblo (Renmin Guanchang) me apetece.
El espacio donde se expone una pizca de la historia de China refleja los principales elementos de la Cosmonogía China. La base cuadrada es la imagen de la Tierra mientras que el techo es circular y representa el cielo, el espacio entre ambos es la existencia humana. En su interior diez galerías temáticas repartidas entre cuantro alturas en las que se exhiben coleciones de esculturas de la Edad de Bronce; porcelanas y ornamentos de Jade; trabajos de caligrafía, pinturas paisajistas, sellos...
China la componen 56 etnias o grupos de gente con costumbres propias que a lo largo de la Historia se han asimilado e integrado en un sólo Pueblo que hoy día continúa combinando sus tradiciones orientales con las occidentales.

domingo, abril 08, 2007

Hong Kong

El comercio fue el pretexto a través del cual dos civilizaciones se conocieron. Sedas, especias, té...pronto se convirtieron en productos demandados en occidente y como consecuencia se intentó colonizar los territorios asiáticos.Gran Bretaña resume las características del buen colonizador. Educado y discreto, crea situaciones que se convierten en el vehículo sobre el que corren sus intereses.
En el territorio ocupado de Bangladesh se cultivaban enormes cantidades de opio que se convirtió en moneda de cambio de las transacciones entre chinos e ingleses y simultaneamente potenció la dependencia entre los comerciantes.
El gobierno chino en su intentó de erradicar esta situación hundió varios barcos. Los ingleses hallaron en este acto la excusa para la guerra y triunfaron, en 1841 la isla de Hong Kong fue declarada colonia británica a perpetuidad. Veinte años después la penísula de Kowloon y los Nuevos Territorios se cederán por 99 años. Una pequeña inglaterra se asentó en las fronteras chinas: se conduce por la izquierda, la población en su mayoría habla inglés, los carteles se escriben en cantonés e inglés, las calles se llaman Jordan, Cameron, Salysbury o Kimberley...Aunque finalmente y no ausente de revueltas en 1997 los tres territorios nuevamente se consideran chinos.


Un país con dos sistemas. Un pueblo que al referirse a China no lo hace desde la pertenencia y en el que la movilidad desde sus fronteras hacia la China Continental no es posible previa posesión de visado. Un territorio donde la moneda es única y las facilidades económicas y financieras la convierten en pasto para multinacionales y estratégicoenclave para el comercio asiático
Los tres territorios que componen lo conocido como Hong Kong
son caóticos, están masificados, su desarrollo es continuo y su apariencia realmente versátil. En 1.100 km cuadrados de superficie bullen 2 millones de habitantes.
Pero vayamos por partes. Empecemos por el emplazamiento del aeropuerto que normalmente es la entrada de cualquier visitante. Sobre la Isla de Lantau que aunque dobla la superfecie de Hong Kong su población no alcance los 50.000 habitantes y la convierten en pulmón y escape para disfrutar de senderos y kilómetros de tranquilas playas antes de cruzar el puente colgante más largo del mundo que la comunica con Kowoloon.
Cuando los mongoles invadieron China, el Emperador y su séquito viajaron al sur del país donde las fronteras territoriales se desvanecían y el Mar de China se bañaba. Al llegar allí, inquieto, el Emperador preguntó cuál era el nombre de esa tierra. Sus guardas que lo desconocían observaban el paisaje. Ocho montañas como ocho dragones se levantaban sobre la bahía. A los ocho dragones le sumaron el Gran Dragón Emperador. de la reflexión surgió el nombre de Nueve Dragones o Kowoloon: escaparate e intercambio, trompazo inconsciente entre desconocidos.

La Vice inaugura el Año Español

Echaba yo en falta un promoción oficial del Año. Me faltaba una representación política, obviando la consular, en el festejo de España en tierras asiáticas. Y, transcurrido un tercio del 2007 llegó la encomendada: la Vice!
Acertada elección. Me alivia la no elección de Moratinos como place en asuntos de relaciones exteriores por dos razones: la primera, me sugiere mayor credibilidad Mª Teresa de la Vega, digamos que me cae en gracia, y la segunda de aparecer él no acudiría a la Conferencia sobre la creciente relación entre España y China, digamos que él me cae gordo.
El encuentro se produce en la Universidad Internacional de Shanghai. En un auditorio no abarrotado pero si lleno, los estudiantes de Filología Hispánica son los oyentes de honor y prestan atención al discurso. Ella, de blanco impecable, posa la mirada sobre ellos mientras expone las razones por las que ambos son países amigos y enumera las similitudes históricas que convierten a China y España en vínculo de los cuatro puntos cardinales y contacto con continentes.
Exalta los logros de la China Comunista tras su integración en 2001 en la OMC: el gigantesco crecimiento de su economía (25%)que la sitúa en el cuarto puesto dentro del ranking mundial de superpotencias y como consecuencia de su política aperturista 400 millones de chinos han salido de la pobreza. El 40% de las funcionarios son mujeres. El chino es el idioma más hablado. Beijing 2008 y la Expo de Shanghai de 2010 supondrá la consagración cultural del país. Y, por supuesto, España colaborará, participará e impulsará, desde la confianza, la apertura y el crecimiento de China. Varios acuerdos se han cerrado con el fin de impulsar el conocimiento y la participación española: Foro de España en China, Plan de Acción Asia Pacífico, Instituto Cervantes...La inversión española en el último año ha aumentado un 50%, 400 firmas están presentes y desde 2003 se han zanjado un millar de proyectos que hacen de China el primer mercado asiático para España.
El español es el tercer idioma más hablado. De su desarrollo y fomento internacional se encarga el Instituto Cervantes. Inaugurado el anterior verano un centro en Beijing se preveé extender su presencia en China y este verano se fundará otro en Shanghai. Su equivalente, el Instituto Confuncio se creará en la Autónoma de Madrid.
No faltó credibilidad en el discurso: entretenido y variado en contenidos. Se pinceló la realidad y se aplaudió.
Le siguió la ronda de preguntas e inquietudes de los estudiantes chinos donde la Vice, ya sin folio sobre el atril, respondió sin mojarse a cuestiones sobre los tópicos que empapan ambas culturas. Que si el flamenco y los toros, que si las tiendas de todo a cien y el taichi, el sol y la muralla...En su conclusión destacó la modernidad de la juventud y recordó la imortalidad de los tópicos: los toros siempren serán a España lo que la pólvora a China.
Dijo Benedetti: No vayas a contar todo lo que te dicen del mundo; el mundo es incontable.

Y China se convirtió en una potencial amenaza para la paz

 Hacía muchísimo, mucho, muchísimo que no caía por aquí, sin embargo, el motivo lo merece. Mi querida China es una amenaza, dicen los miemb...